EL RETO DE DIGITALIZAR LA EDUCACIÓN

El pasado 22 de mayo de 2019, en la revista Forbes, se publicó un artículo escrito por Mario Valadez, que atiende el tema de la digitalización de los sistemas educativos globales.

En la actualidad, es muy común encontrar plataformas y aplicaciones digitales que facilitan la vida académica de los estudiantes, pero hasta hace 10 años esto no era así. El camino que la tecnología ha recorrido para incluirse en el mapa curricular escolar ha fracasado en muchas ocasiones porque las intervenciones se han centrado en el despliegue de medios o tecnologías particulares.

Aún con esto, tenemos que reconocer la urgencia de fomentar la educación digital pues, las tecnologías ya son herramientas imprescindibles para la capacitación y profesionalización de los ahora alumnos y futuros profesionistas. El mundo que nos depara el siglo XXI, exige que la educación tome cartas en el asunto cuando se habla de incluir las tecnologías dentro del aula.

De modo que esto no es un tema nuevo, pues desde hace tiempo las instituciones han buscado incorporar procesos innovadores y tecnología para complementar su método de enseñanza, no obstante, conforme avanzan, se ha explorado la posibilidad de que se actualicen también para las academias y así contribuir al desarrollo de los nuevos talentos, quienes estén preparados para las exigencias del mundo laboral del futuro, además de saber gestionar su propio proceso de aprendizaje aún si están fuera de las aulas.

La primera oleada de actualizaciones e intentos por redefinir la educación con base en la tecnología, se basaron en la inserción de cursos en línea, material digital, bibliotecas digitales y aplicaciones de aprendizaje.

Sin embargo, aún con el esfuerzo que los institutos han hecho, siguen faltando puentes que unan la tecnología y la educación: como las diferencias entre las capacidades de los propios alumnos al utilizar los recursos digitales, el bajo retorno de inversión, y la carencia de innovación y emprendimiento dentro del trabajo.

Mario Veladez, identifica tres conectores que pueden crear esta comunicación entre educación y tecnología:

Ecosistema integral de educación digital

El ideal es que se cree un modelo de educación digital que tome como base los intereses particulares de los alumnos, a fin de que sea atractivo y sustentable, además de esto, la educación digital debe romper la barrera del aula, para enseñar a los alumnos a continuar con su preparación desde cualquier localidad y en cualquier momento.

Proveer un aprendizaje continuo

Una de las grandes ventajas de la educación digital, es que puede relacionarse con lo cotidiano, con el mundo real. Desde los niveles básicos, hasta los niveles superiores de educación, se puede adaptar el contenido educativo a los intereses, pasiones, necesidades y potenciales de cada alumno.

Integrar soluciones tecnológicas

El aprendizaje personalizado se puede favorecer si se da un seguimiento continuo e individual al progreso de cada alumno, para esto se pueden utilizar las herramientas digitales, para identificar las debilidades y áreas de oportunidad de cada alumno.

Hoy en día, países como Singapur, Países Bajos, Suiza son los mejor calificados en educación, de acuerdo con el reporte “The Global Competitiveness del Foro Económico Mundial”, México, por su parte, se encuentra en la posición 102 de 137 países, por debajo de Colombia, Ecuador e incluso Turquía.

En definitiva, sin una visión que considere el cambio social, las nuevas tecnologías solo servirán para reforzar objetivos institucionales existentes, así como las brechas sociales. Intentos pasados para lograr la integración de la tecnología en los sistemas educativos, fracasaron porque las intervenciones se centraron en la implementación de medios o tecnologías particulares, sin considerar los contextos sociales, políticos o económicos.

Para lograr una inserción asertiva de las mismas, será necesario evaluar cuales son las necesidades de los estudiantes y cómo capitalizarlas para impulsar el aprendizaje del nuevo talento, a fin de que triunfe en el mundo laboral real.