La integración tecnológica en el aula no se trata de utilizar la herramienta más sofisticada, sino de emplear estratégicamente la tecnología para mejorar y diversificar la enseñanza, considerando las necesidades y procesos de aprendizaje de cada estudiante. Si bien existe una amplia gama de herramientas tecnológicas disponibles, los investigadores coinciden en que el principal obstáculo para su uso productivo en las aulas es el desarrollo y la capacitación profesionales.

La integración efectiva de la tecnología en la educación es un desafío importante que enfrentan los docentes en la actualidad. Si bien la tecnología ofrece un sinfín de posibilidades para mejorar el aprendizaje, es fundamental utilizarla de manera estratégica y reflexiva. Una herramienta conceptual valiosa para pensar en la integración de la tecnología es el modelo SAMR, desarrollado por el reconocido investigador en educación Rubén Puentedura.

El modelo SAMR propone cuatro niveles de aprendizaje en línea, que van desde la sustitución simple de materiales tradicionales hasta la redefinición completa de las experiencias de aprendizaje. Si bien los dos primeros niveles (sustitución y aumento) implican principalmente el uso de la tecnología para replicar actividades existentes, los dos últimos niveles (modificación y redefinición) ofrecen un mayor potencial para transformar la enseñanza y el aprendizaje. Los estudiantes en clases donde se incorpora este tipo de dominio encuentran usos más novedosos e inmersivos para la tecnología. Son creadores y editores de su propio trabajo en múltiples formas de medios, por ejemplo, o invitan a profesionales a brindar comentarios sobre los productos de su trabajo o participan en foros digitales con otros pares de todo el mundo.

He aquí un vistazo más de cerca a las buenas prácticas en el aula en cada nivel del modelo:

Sustitución significa reemplazar actividades y materiales tradicionales (como conferencias en clase u hojas de trabajo en papel) por versiones digitales. No hay ningún cambio sustancial en el contenido, sólo en la forma en que se entrega. El objetivo aquí es mantener las cosas simples: no es necesario reinventar la rueda. Escanee sus lecciones y hojas de trabajo, conviértalas a archivos PDF y publíquelas en línea usando Microsoft OneDrive, Google Drive o un servicio similar para compartir archivos. Piensa en la información que tienes en tus paredes, como las normas del aula, el horario diario o listas de vocabulario, y conviértelas en formatos digitales que los estudiantes puedan consultar fácilmente.

También puede resultar útil proporcionar versiones sincrónicas y asincrónicas de sus conferencias. Si realiza reuniones de clase a través de un servicio de videoconferencia, proporcione una grabación a los estudiantes que no puedan asistir. También puede crear sus propios videos instructivos para que los estudiantes los vean a su propio ritmo.

Aumento: Este nivel implica incorporar mejoras digitales interactivas y elementos como comentarios, hipervínculos o multimedia. El contenido permanece sin cambios, pero los estudiantes ahora pueden aprovechar las funciones digitales para mejorar la lección. Por ejemplo, los estudiantes pueden crear portafolios digitales para crear presentaciones multimedia, brindándoles más opciones para demostrar su comprensión de un tema. Y en lugar de entregar cuestionarios en papel, puede gamificarlos con otras herramientas digitales.

Modificiación En este nivel, los profesores pueden pensar en utilizar un Sistema de gestión de aprendizaje como Google Classroom, Moodle, Wited , etc. para manejar los aspectos logísticos del funcionamiento de un aula, como realizar un seguimiento de las calificaciones, enviar mensajes a los estudiantes, crear un calendario y publicar tareas.

La enseñanza en línea abre nuevos canales de comunicación, muchos de los cuales pueden ayudar a los estudiantes que tradicionalmente han sido marginados,  por lo que pueden beneficiarse de canales secundarios que fomentan la participación, la función de chat de texto brinda a los estudiantes la oportunidad de escribir sus preguntas, lo que puede parecer menos intrusivo si hay docenas de estudiantes participando en la llamada. Además, los estudiantes que prefieren ordenar sus pensamientos pueden beneficiarse de discusiones asincrónicas y de ritmo más lento en un foro en línea o en hilos de correo electrónico.

Redefinición: El aprendizaje se transforma fundamentalmente en el nivel de “redefinición”, permitiendo actividades que antes eran imposibles en el aula. Por ejemplo, conectar con expertos en un campo de universidades o centro especializados. Las excursiones virtuales que permiten a los estudiantes visitar lugares como la selva amazónica, el Louvre o las pirámides de Egipto. Después de leer un libro en clase, puedes invitar a charlar sobre su trabajo y responder preguntas.

La tecnología también brinda la oportunidad de atraer audiencias auténticas a su aula virtual y puede convertir a sus estudiantes en editores. Los niños pueden escribir sus propios wikis o blogs para el consumo y la retroalimentación del público, y plataformas que conecten aulas distantes para que los estudiantes escriban y respondan. Los estudiantes pueden abordar problemas locales, como investigar la calidad del agua de un río cercano, e invitar a miembros de la comunidad  a evaluar sus propuestas digitales.

Considere cómo se puede utilizar la tecnología no solo como una forma de entregar contenido, sino también para fortalecer las relaciones con sus estudiantes.